martes, septiembre 02, 2008







LOS BALCONES DE AQUEL ALICANTE

Cuando caminamos por la ciudad casi nunca miramos hacia arriba. En parte porque vamos a nuestras cosas y con prisas, en parte por no pisar las innumerables cacas de perro que inundan nuestras aceras. De ese modo pasamos por alto muchas de las singularidades arquitectónicas, que aún a pesar de los sucesivos alcaldes que hemos padecido, todavía se conservan en nuestro Alicante.
Yo mismo me sorprendí el otro día descubriendo en la calle Manero Mollá un bello ejemplo de una de esas artesanías que en su día debieron de ser muy numerosas en nuestras calles pero que hoy por desgracia son tremendamente escasas y con tendencia a la desaparición. Me refiero a los acristalamientos con que a finales del siglo XIX y principios del XX se solían cerrar los balcones principales de algunas casas. Estas estructuras, realizadas en carpintería de madera o hierro, algunas bellamente decoradas, se convertían en el invierno alicantino en el lugar ideal para las labores de la casa (coser, bordar, etc.…) para leer la prensa o escuchar la radio, reconfortado por los rayos del sol invernal. En verano se abrían las cristaleras, se ponía el botijo a refrescar y eran el lugar perfecto para el cotilleo de todo lo que sucedía en la calle que en aquellos años aún era el ágora donde todo el mundo se relacionaba y donde todo sucedía.
He podido encontrar y fotografiar veintidos de esas cristaleras que se encuentran en un espacio muy localizado situado entre la iglesia de Santa María y el paseo de Gadea por un lado y la Explanada y Alfonso el Sabio por el otro. A excepción de una que está en Capitán Segarra, al lado del mercado y que por desgracia desparecerá muy pronto.
Dieciseis de ellas están construidas en madera y seis en hierro, en parte laminado y en parte forjado. Algunas son de una sencillez espartana y otras están profusamente decoradas, pero todas, hasta las que se hallan casi en ruinas, conservan esa belleza de un tiempo en que las cosas se hacían con otro espíritu y la filosofía de la vida era otra muy distinta de la de usar y tirar que impera en la actualidad.
Aquí les dejo algunas imágenes de un arte desaparecido y de unos balcones cuya belleza, no sé cuanto tiempo podremos seguir disfrutando.